Esta es la nueva imagen de López Obrador

El pasado 19 de diciembre El Universal publicó que el cabello desaliñado de Andrés Manuel López Obrador se acabó. Expertos en imagen política coinciden en que encara su tercera y posiblemente última campaña presidencial con una nueva y eficaz imagen: luce nuevo corte de cabello, más alineado, con más frescura, paternalista y también busca exteriorizar confianza y estabilidad a través de una familia ideal, al mostrar públicamente a su esposa Beatriz y sus cuatro hijos.

A López Obrador, de 64 años, nadie lo asesora en cuanto a su imagen. Según miembros de la dirigencia de Morena consultados por El Universal, se niega a ser “coacheado” por un profesional, pero recibe recomendaciones de su círculo más cercano.

 

Asesores y estrategas en imagen y marketing político, como Marco Sifuentes, Anna Laura Montiel y Arturo Salcedo, coinciden en que detrás de él hay un trabajo de asesores externos para mostrarse como un personaje más asentado, con una imagen renovada, más alineado y con una serie de valores familiares como la responsabilidad y la unión.

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Pero los expertos también afirman que uno de los grandes negativos de López Obrador son sus declaraciones fuera de contexto que le generan rechazo de la ciudadanía.

“Tiene reacciones, puntos que a él le incomodan, que todavía sigue sin poder controlar, no tanto al tema de ‘cállate chachalaca’, pero lo acabamos de ver con lo de los blancos, asoleados y demás”, dijo Gisela Rubach, directora general de Consultores y Marketing Político.

Anna Laura Montiel, directora de la empresa Comunicación e Imagen, dice que comparado a 2006 y 2012, ahora en su tercera elección, hay un cambio físico positivo en AMLO, resultado de una asesoría que expertos le han dado. Es decir “se preocupa por tener una apariencia mucho más alineada, limpia y más cuidada en cuanto a su vestimenta”.

 

Arturo Salcedo, consultor en imagen pública y profesor de la FES Acatlán-UNAM, detalló que López Obrador explota su propia imagen, con una estrategia que tiene detrás, la cual sigue posicionándolo como un líder popular, que entiende las necesidades de las clases media baja y baja.

Andrés Manuel entiende o varía su vestuario y su imagen de acuerdo a la audiencia que está visitando, lo cual se me hace un acierto. Se produce de acuerdo a la audiencia a la cual dirige su discurso, lo que es muy adecuado, es correcto”, dijo.

Para Sara Calvo, estratega y consultora en imagen política, comparado con 2012, el tabasqueño ahora muestra una imagen más natural y eso le sube los niveles de aceptación.

“Pinta una imagen más fresca, usa más el blanco, se corta un poco más el pelo, ya no anda desalineado, lo hace suficiente como para verse más fresco”, explicó.

Su vestimenta comunica mucho con el pueblo, ya que en muchas ocasiones no es una vestimenta formal, pero sí más arreglada que hace cinco años y eso lo hace “para conectarse a un nivel de las masas”.

“Ha trabajado mucho, ha ido hasta la última oportunidad, ha visitado una, dos o tres veces los municipios, sabe lo que les duele, esa imagen la está transmitiendo al pueblo, es lo que le está subiendo los niveles de aceptación”, dijo.

 

Arturo Salcedo, consultor en imagen pública y profesor de la FES Acatlán-UNAM, detalló que López Obrador explota su propia imagen, con una estrategia que tiene detrás, la cual sigue posicionándolo como un líder popular, que entiende las necesidades de las clases media baja y baja.

Andrés Manuel entiende o varía su vestuario y su imagen de acuerdo a la audiencia que está visitando, lo cual se me hace un acierto. Se produce de acuerdo a la audiencia a la cual dirige su discurso, lo que es muy adecuado, es correcto”, dijo.

Para Sara Calvo, estratega y consultora en imagen política, comparado con 2012, el tabasqueño ahora muestra una imagen más natural y eso le sube los niveles de aceptación.

“Pinta una imagen más fresca, usa más el blanco, se corta un poco más el pelo, ya no anda desalineado, lo hace suficiente como para verse más fresco”, explicó.

Su vestimenta comunica mucho con el pueblo, ya que en muchas ocasiones no es una vestimenta formal, pero sí más arreglada que hace cinco años y eso lo hace “para conectarse a un nivel de las masas”.

“Ha trabajado mucho, ha ido hasta la última oportunidad, ha visitado una, dos o tres veces los municipios, sabe lo que les duele, esa imagen la está transmitiendo al pueblo, es lo que le está subiendo los niveles de aceptación”, dijo.

 

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